lunes, 17 de octubre de 2011

Bernard Moitessier

Bernard Moitessier
Navegante francés, nació en Hanoi en 1925. Uno de los grandes personajes que han contribuido enormemente a la navegación por pasión y devoción.
Bernard Moitessier, también llamado el Juglar de las estrellas. Navegar en solitario alrededor del mundo puede parecer una empresa romántica: en realidad requiere gran valor y confianza en uno mismo. La circunnavegación del mundo en solitario siempre ha suscitado actitudes contrapuestas. Hay quienes la consideran como una empresa arriesgada y sin provecho, y quienes, por el contrario, la tienen por un sueño que desearían ver realizado.
Desde la primera circunnavegación en solitario, llevada a cabo con éxito por el capitán Joshua Slocum, en 1895-1898. Muchos otros navegantes emprendieron la hazaña.
En marzo de 1968 el Sunday Times de Londres instituyo el trofeo "Globo de oro", dotado con un premio de 5.000 libras esterlinas para el primer navegante que consiguiera dar la vuelta al mundo a vela, en solitario, sin escalas intermedias. El periódico estableció otro premio de 5.000 libras esterlinas a quien realizara dicho viaje en menor tiempo. Estos tentadores premios convirtieron el acontecimiento en una verdadera regata.
Cuatro participantes ya habían comenzado los preparativos. Luego, se les unieron otros cinco navegantes, pero durante el viaje todos los participantes fueron abandonando, salvo uno de ellos. Uno se suicido después de haber navegado en circulo por el Atlántico Sur. Otro, Nigel Tetley, a bordo del único trimarán se vio obligado a retirarse cuando su barco quedo destruido después de doblar el cabo de Hornos y el francés Bernard Moitessier, cuando se encontraba sin lugar a dudas a la cabeza, después de pasar por el cabo de Hornos, opto por dar vuelta, retornando al cabo convencido de que esta maniobra era necesaria para salvar su alma. La regata la gano Robin Knox-Johnston, el único participante que completo el recorrido.          
Este noble marino nunca termino la carrera, con la ayuda de su sextante eligió una nueva ruta e hizo llegar su mensaje: "Sigo, sin hacer escalas, hacia las islas del Pacífico, porque soy feliz en el mar y quizás para salvar mi alma". Puso su velero rumbo a Tahití. Bernard se posicionó en ese momento como un icono de la navegación a vela al renunciar a la gloria y al dinero de la prestigiosa competición, convirtiéndose en uno de los mentores de toda una generación de amantes de la navegación a vela que soñaban con tamaña aventura en los mares.
Moitessier, no podía imaginar la navegación sin sextante, con el que encontraba la dirección tanto de día como de noche. Su magia consistía en llegar a su destino gracias únicamente a este elemento de medición de cuyo manejo se convirtió en un experto. Su sueño: convertirse en un auténtico juglar de las estrellas... reencontrarse consigo mismo en contacto con el cielo y reservar la mecánica sólo para casos de emergencia.
El mundo de la navegación a vela puede parecer elitista o incluso snob pero indudablemente, quien conozca mínimamente las condiciones en que se desarrolla este tipo de regatas sabe que, en estos casos, no hay espacio para las apariencias, que a este tipo de desafíos, sólo pueden enfrentarse los mejores, los más fuertes, los más preparados y sobre todo, los más valientes. En cualquier caso sin lugar a dudas son personas "especiales".
Bernard Moitessier murió en Francia en 1996. Uno de las guerreros del Océano, como lo llamó Rob Mundle, “a los Guerreros del Océano que se atreven a vivir nuestros sueños”. (texto de Foqueuno)

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